Lesiones deportivas

Las lesiones deportivas son lesiones que ocurren durante la práctica de un deporte o al hacer ejercicio. Existen dos tipos de lesiones deportivas:

  • Las lesiones agudas ocurren de repente mientras se está jugando o haciendo ejercicio. Por ejemplo:
    • esguinces de tobillo
    • distensiones en la espalda
    • fracturas de huesos.
  • Las lesiones crónicas ocurren después de practicar un deporte o hacer ejercicio por mucho tiempo.

¿Cómo se trata una lesión deportiva?

Los tratamientos frente a una lesión deportiva dependerán de su tipo y gravedad, por lo que es importante visitar a un especialista que indique los procedimientos más adecuados para nuestra lesión. Algunos de los tratamientos más comunes para estas dolencias son:

  • Uso de medicamentos antiinflamatorios como la aspirina, el ibuprofeno, ketoprofeno o naproxeno, siempre siguiendo indicaciones médicas. Recuerda que no debes automedicarte
  • Inmovilización del área afectada, con cabestrillos, entablillados, yesos e inmovilizadores de piernas
  • Cirugía correctiva de los tendones y ligamentos desgarrados, o bien para colocar los huesos quebrados en posición correcta
  • Rehabilitación con ejercicios kinesiológicos para ayudar a que la zona lesionada vuelva a la normalidad
  • Reposo, para que sane la lesión

¿Cómo se previenen las lesiones deportivas?

A menos que sean producto de un accidente, las lesiones deportivas se pueden prevenir con facilidad. Algunos consejos para evitar dolencias en nuestro cuerpo son:

  • Evitar el doblar las rodillas más allá del punto medio al agacharse
  • Al estirarte, hazlo sin torcer las rodillas
  • Si realizas ejercicios con saltos, dobla las rodillas al aterrizar para amortiguar el impacto
  • Realiza ejercicios de calentamiento antes de practicar cualquier deporte
  • Realiza estiramientos antes de hacer ejercicio
  • No esforzarse demasiado. La sobrecarga muscular puede terminar en lesiones crónicas
  • Hacer ejercicios de enfriamiento después de practicar deportes o hacer ejercicio
  • Usar calzado de talla apropiada, que provea estabilidad y que absorba el impacto
  • Utilizar superficies blandas para hacer ejercicio
  • Evitar correr en el asfalto o el cemento
  • Correr en superficies planas

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